(TODO ESTE MATERIAL ES UNA RECOPILACION DE VARIOS AUTORES, Y APORTES DE SU SERVIDOR, TOME EN CUENTA QUE EN ALGUNOS PASAJES HACEMOS REFERENCIAS A OTRAS VERSIONES DE LA BIBLIA, PRINCIPALMENTE LA BIBLIA DE LAS AMERICAS-LBLA)
Comentario a Hechos de los Apóstoles
Capítulo 10
Los capítulos 10 y 11 nos traen hasta un momento que le da un giro importante al libro de los Hechos. Aunque Jesús había encargado a los apóstoles de enseñar (hacer discípulos de) a todas las naciones (Mateo 28:19), ellos no estaban ansiosos por hacerlo. Aquellos que se dispersaron debido a la persecución que tuvo lugar después de la muerte de Esteban al principio, les habían predicado el Evangelio sólo a los judíos (Hechos 11:19). Evidentemente, habían interpretado la expresión "todas las naciones" como referente a los judíos dispersos entre todas las naciones.
Quiero recordarles clase, que el enfoque que tomaremos de este capitulo es en base a los personajes que el asunto del texto nos enfatiza en este caso tenemos a : PEDRO Y CORNELIO.
PEDRO EL APOSTOL LLAVE A LOS GENTILES.
En el capitulo nueve, se retoma el ministerio de Pedro, y como en capitulos anteriores hemos visto, una v ez mas el don de sanidad es claro en el ministerio del apostol Pedro; después de resucitar a Dorcas, Pedro se queda por un tiempo en Jope en casa de un curtidor, llamado Simón. Aparentemente la actitud de Pedro a las limitantes que el judaismo imponia a sus seguidores, eran cada vez mas distantes en su nueva vida en Cristo, y ahora tenia una vision mas abierta (aunque todavía necesitaria la visión del lienzo dado por Dios), ya que lo vemos hospedado en la casa de un curtidor. Este era un oficio inmundo a los ojos de un judío, porque involucraba el manejo de cuerpos muertos(9: 43 y 10:6).
COMENTARIO TOMADO DE LA BIBLIA MAX LUCADO.
Pedro había progresado algo: aceptaba la obra del Señor en la salvación de los samaritanos. Pero éstos estaban circuncidados y guardaban la Ley tan bien como muchos judíos. También estaba dispuesto a hospedarse en la casa de un curtidor "impuro" que era creyente. Sin embargo, no se habían enfrentado todavía a la mayor de las barreras. Había muchas leyes y costumbres que separaban a los judíos de los gentiles, en especial las leyes dietéticas. Tampoco podía ningún judío comer alimentos preparados por un gentil, porque creían que esto también los haría impuros.
CORNELIO EL GENTIL PUNTA DE LANZA.
Cornelio manda a buscar a Pedro (10:1-8)
Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana, piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre. Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio. El, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios. Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro. Este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas. Ido el ángel que hablaba con Cornelio, éste llamó a dos de sus criados, y a un devoto soldado de los que le asistían; a los cuales envió a Jope, después de haberles contado todo.
En Cesarea (unos 50 kilómetros al norte de Jope), la capital de la Judea bajo los procuradores romanos. Roma estacionó un cuerpo (cohorte) especial de soldados, conocido como "la compañía italiana". Uno de ellos, Cornelio, era centurión al frente de cien soldados de infantería. En autoridad y responsabilidad se compararía al capitán de los ejércitos modernos. Como todos los centuriones que se mencionan en el Nuevo Testamento, era un hombre bueno y, como el que Jesús elogiara en Mateo 8:10, 11, también era un hombre de fe.
En aquellos días, algunos gentiles estaban cansados de las cosas absurdas, la idolatría y la inmoralidad de las religiones de Roma y Grecia. Muchos, entre ellos Cornelio, habían encontrado algo mejor en las enseñanzas de las sinagogas, y habían aceptado la verdad del único Dios verdadero. Lucas dice que Cornelio era un hombre piadoso. En otras palabras, era recto en sus actitudes hacia Dios y hacia los hombres, y por gracia, vivía una vida correcta ante Dios. También era temeroso (reverenciaba a) de Dios, con toda su casa (lo cual incluía tanto la familia como los sirvientes). Debido a su influencia, todos ellos asistían a la sinagoga, se sentaban en la parte posterior, oían la enseñanza y creían en Dios. Sin embargo, no se habían hecho plenamente prosélitos, o convertidos al judaísmo. Por consiguiente, ni habían aceptado la circuncisión ni guardaban las leyes sobre la alimentación. No obstante, Cornelio era generoso en las limosnas que le hacía al pueblo (los judíos) y oraba a Dios siempre ("a través de todo", es decir, a diario y en toda circunstancia). Dicho de otra forma, buscaba realmente al Señor para que lo guiara en todas las cosas.
Por lo que se deduce del versículo 37, es evidente también que Cornelio conocía el Evangelio. Muchos eruditos bíblicos creen que Cornelio quería aceptar a Cristo y recibir la plenitud del Espíritu Santo, pero se le había dicho que tendría que comenzar por hacerse judío. Es muy posible que en aquella misma circunstancia estuviera pensando en dar aquel paso.
De lo que sí podemos estar seguros, es de que Dios vio el deseo de su corazón. Alrededor de las 3 en punto de la tarde, la hora judía de la oración vespertina, estaba ayunando y orando. (Vea el versículo 30.) De pronto, se le apareció un ángel en una visión ("algo que vio"), esto es, en una verdadera aparición o revelación, abiertamente a la luz del día. No se trataba de un sueño, o de una visión semejante a los sueños; era algo muy real. Note que el versículo 7 dice que el ángel se marchó. Esto confirma que se trató de un suceso muy real, y no simplemente de una visión al estilo de los sueños.
Cuando Cornelio dirigió su mirada hacia el ángel, se sintió atemorizado (lleno de temor, miedo o incluso terror). Era una reacción natural ante lo sobrenatural, en un hombre que nunca antes había experimentado nada sobrenatural. Pero, a pesar de su temor, le preguntó: "¿Qué es Señor?", lo cual indica que consideró al ángel como una manifestación divina. Sin embargo, el ángel dirigió su atención hacia Dios. Sus oraciones y sus limosnas habían subido (ascendido) para memoria (recuerdo, o mejor, ofrenda memorial) ante Dios. Entonces, el ángel le indicó que enviara hombres (que él mismo escogiera) a Jope, a buscar a Simón Pedro, que estaba posando en casa de Simón el curtidor. Pedro le diría lo que le era necesario hacer.
Tan pronto como se marchó el ángel, Cornelio llamó a dos de los siervos de su casa. Como lo indica el versículo 2, eran hombres temerosos de Dios. Lucas llama "devoto" también (hombre de Dios, temeroso de Dios) al soldado que asistía a Cornelio. Después de explicarles en detalle lo que el ángel había dicho, los envió a los tres a Jope para que buscaran a Pedro.
NOTA: SI USTED PONE ATENCION A ESTOS PRIMEROS VERSICULOS DEL CAPITULO DIEZ PODRA ENCONTRAR, CARACTERISTICAS EN CORNELIO QUE MUCHAS VECES NO LAS VEMOS NI EN LOS CRISTIANOS PROFESANTES, PERO ES DE ACLARAR QUE CON TODAS SUS BUENAS ACCIONES, Y SUS BUENAS OBRAS(RELIGION), CORNELIO NO ERA SALVO, ES EN ESTE TIEMPO CUANDO SE COMIENZA A MANEJAR EL REFRAN "TODOS LOS CAMINOS LLEVAN A ROMA", PERO JESUS, EN SUS ENSEÑANZAS DEJA CLARO QUE PARA SER SALVOS NO HAY VARIOS CAMINOS SINO SOLO UNO EL CUAL ES EL Y QUE NO HAY OTRO CAMINO AL INFIERNO SINO A TRAVEZ DE RECHAZARLO A EL.
Las visiones de Pedro (10:9-22)
"Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar, cerca de la hora sexta. Y tuvo gran hambre, y quiso comer; pero mientras le preparaban algo, le sobrevino un éxtasis: " y vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra; en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves del cielo. Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come. Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás. Volvió la voz a él la segunda vez; Lo que Dios limpió, no lo llames tú común. Esto se hizo tres veces; y aquel lienzo volvió a ser recogido en el cielo.
Y mientras Pedro estaba perplejo dentro de si sobre lo que significaría la visión que había visto, he aquí los hombres que habían sido enviados por Cornelio, los cuales, preguntando por la casa de Simón, llegaron a la puerta. Y llamando, preguntaron si moraba allí un Simón que tenía por sobrenombre Pedro. Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí, tres hombres te buscan. Levántate, pues, y desciende, y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado. Entonces Pedro, descendiendo a donde estaban los hombres que fueron enviados por Cornelio, les dijo: He aquí, yo soy el que buscáis; ¿cuál es la causa por la que habéis venido? Ellos dijeron: Cornelio el centurión, varón justo y temeroso de Dios, y que tiene buen testimonio en toda la nación de los judíos, ha recibido instrucciones de un santo ángel, de hacerte venir a su casa para oír tus palabras".
Al día siguiente, a eso del mediodía, los tres hombres enviados por Cornelio se acercaban a Jope. Dios es siempre fiel y obra en ambas partes, de manera que era tiempo de preparar a Pedro.
Pedro subió al techo plano de la casa por una escalera exterior. La mayoría de los judíos consideraban que el mediodía era una de las horas de oración (Salmo 55:17; Daniel 6:10). Pero, aun cuando su intención era orar, sintió mucha hambre y quiso comer. Se lo hizo saber a sus anfitriones; mientras permanecía en el techo, esperando a que le prepararan comida, "le sobrevino un éxtasis". Esto no significa algo así como un "trance", en el sentido moderno de la palabra, ni tampoco quiere decir que cayera en un estado hipnótico. Simplemente significa que su mente fue apartada de lo que estuviera pensando, mientras tenía la sensación de que algo importante estaba a punto de suceder.
Entonces vio los cielos abiertos y algo que descendía de ellos. Era semejante a un enorme lienzo atado de las cuatro puntas y lleno de todo tipo de cuadrúpedos, animales salvajes, reptiles de la tierra y aves del cielo. Una voz le ordenó: "Levántate, Pedro, mata y come." Pedro tenía la sensibilidad espiritual suficiente para saber que aquella era la voz del Señor (esto es, del Señor Jesús). Pero sus prejuicios vencieron a su deseo normal de obedecer al Señor. Por esto replicó: "Señor, no (de ninguna manera); porque ninguna cosa (profana, sucia) común o inmunda (no kosher) he comido jamás."
La voz le respondió: "Lo que Dios limpió, no lo llames tú común (impuro)." La negación es muy enfática aquí. Desde aquel momento, no debería considerar nada como impuro cuando Dios lo hubiera purificado. Después, para insistir más en ello, esto se repitió tres veces. Los prejuicios de Pedro eran tan fuertes, que hizo falta llegar hasta este extremo para fijar esta verdad en su mente, VEMOS QUE RECURRENTE ERA PEDRO, YA QUE DE LA MISMA MANERA FUE RETADO AL PREGUNTARLE EN TRES OCASIONES EL SEÑOR JESUS: “…Pedro, me amas…”.
Pedro tenía el discernimiento espiritual suficiente para saber que esta visión tenía un significado que iba más allá de la posibilidad de comer alimentos que no fueran kosher, esto es, puros. El hecho de que estuviera perplejo sobre lo que esto significaría, no quiere decir que tuviera duda alguna de que tuviera un significado. Más bien quiere decir que tenía dificultad en tratar de comprender cuál era. Estaba confundido sobre su posible explicación.
No obstante. Dios no lo dejó especular por mucho tiempo. Los hombres enviados por Cornelio se hallaban ya a la puerta, gritando para que los atendieran y preguntando por Pedro. Por esto, el Espíritu Santo interrumpió sus pensamientos (sus cavilaciones, mientras pesaba esta posibilidad y aquella) sobre la visión y le dijo que había tres hombres que lo buscaban. Debía levantarse, descender (por la escalera exterior) del techo e ir con ellos sin dudar, esto es, sin vacilación. (La palabra dudes del versículo 20 corresponde a diakrinómenos, palabra griega diferente a diéporei, la usada en el versículo 17) Era el Espíritu Santo el que los había enviado, al impulsar la obediencia con la que Cornelio los envió.
Pedro obedeció, les dijo a los hombres que él era el que andaban buscando, y les preguntó cortésmente por la razón de su venida. Se la explicaron, añadiendo que Cornelio era un hombre de buen testimonio en toda la nación de los judíos.
El encuentro entre Pedro y Cornelio (10:23-33)
"
Entonces, haciéndoles entrar, los hospedó. Y al día siguiente, levantándose, se fue con ellos; y le acompañaron algunos de los hermanos de Jope. Al otro día entraron en Cesarea. Y Cornelio los estaba esperando, habiendo convocado a sus parientes y amigos más íntimos. Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, adoró. Mas Pedro le levantó, diciendo; Levántate, pues yo mismo también soy hombre. Y hablando con él, entró, y halló a muchos que se habían reunido. Y les dijo: Vosotros sabéis cuan abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo; por lo cual, al ser llamado, vine sin replicar. Así que pregunto: ¿Por qué causa me habéis hecho venir?
Entonces Cornelio dijo: Hace cuatro días que a esta hora yo estaba en ayunas; y a la hora novena, mientras oraba en mi casa, vi que se puso delante de mí un varón con vestido resplandeciente, y dijo: Cornelio, tu oración ha sido oída, y tus limosnas han sido recordadas delante de Dios. Envía, pues, a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro, el cual mora en casa de Simón, un curtidor, junto al mar; y cuando llegue, él te hablará. Así que luego envié por ti; y tú has hecho bien en venir. Ahora, pues, todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios, para oír todo lo que Dios te ha mandado".
Por la mañana, después de haberlos hospedado durante la noche, Pedro se marchó con los tres hombres, pero tuvo el cuidado de llevar consigo a seis buenos hermanos judíos creyentes. (Vea Hechos 11:12.) El sabía que los demás creyentes lo llamarían a cuentas por haber entrado a la casa de un gentil, así que quería tener algunos testigos en los que pudiera confiar. Con el fin de estar seguro, tomó el doble de los dos o tres que exigía la Ley. (Vea Mateo 18:16; Deuteronomio 19:15.)
Al siguiente día, cuando llegaron a Cesarea, se encontraron a Cornelio esperándolos con la casa llena de gente. El creía en la promesa del Señor. Por tanto, esperaba que Pedro fuera de inmediato y, calculando cuál sería el momento de su llegada, se tomó el trabajo de reunir a todos sus familiares y amigos íntimos.
Cuando llegó Pedro, Cornelio estaba tan consciente de que Dios lo había enviado, que apenas lo encontró, cayó a sus pies y adoró (se puso de rodillas ante él). Probablemente, Pedro se quedara estupefacto ante esto. Rápidamente, lo asió y lo levantó, diciéndole categóricamente que él también era hombre, ser humano. Pedro no quería que nadie le diera preeminencia a ninguna personalidad humana en la Iglesia.
El texto indica de manera implícita que cuando Pedro entró, se sorprendió de ver tanta gente. Comenzó su sermón recordándoles a todos los allí reunidos que era abominable (ilegal) para un judío juntarse (hacerse acompañar por) a o acercarse (tener acuerdo con) un extranjero. Pero él se hallaba allí, porque Dios le había mostrado que a ningún hombre (ningún ser humano) le llamara inmundo. Por lo cual, al ser llamado, fue sin replicar. Sin embargo, a continuación le preguntó el motivo por el que le habían hecho ir.
Como respuesta, Cornelio le relató cómo cuatro días antes (contando aquel día como el cuarto) un varón con vestido resplandeciente (brillante) le dijo que enviara a buscar a Pedro, y eso había hecho. Pedro había hecho bien en ir. Es decir, estaban complacidos de que hubiera ido. 9 Todos ellos estaban en la presencia de Dios para oír todo lo que Dios le había mandado (indicado) que les dijera.
Buenas nuevas para los gentiles (10:34-43)
"Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia. Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; éste es Señor de todos. Vosotros sabéis lo que se divulgó por toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que predicó Juan: cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.
Y nosotros somos testigos de todas las cosas que Jesús hizo en la tierra de Judea y en Jerusalén; a quien mataron colgándole en un madero. A éste levantó Dios al tercer día, e hizo que se manifestase; no a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios había ordenado de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de los muertos. Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos. De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre".
El sermón de Pedro en la casa de Cornelio representa un hito en la historia de la Iglesia primitiva. Desde el principio, demuestra que ahora comprendía plenamente el significado de aquella visión repetida que había recibido en el techo. Veía que Dios ciertamente no hace acepción de personas. Esto es, que no muestra favoritismo ni parcialidad. En toda nación, aquel que le teme (adora y reverencia) y hace (obra, realiza) justicia (como evidencia de la grada divina recibida por fe), es agradable ante El.
La imparcialidad de Dios no es una idea nueva. Había sido enseñada en pasajes del Antiguo Testamento, tales como Deuteronomio 10:17; 2 Samuel 14:14; 2 Crónicas 19:7. (Vea también Amos 9:7; Romanos 2:11; 1 Pedro 1:17.) Esto no significa que Dios no pueda escoger, pero no lo hace fundándose en diferencias externas o nacionales, ni limitándose a ellas. Por ello, estos gentiles, si reunían estas cualidades de adoración, fe y fidelidad, eran tan aceptables ante Dios, como cualquier judío.
Entonces Pedro les recuerda a Cornelio y a sus amigos el mensaje que Dios le envió a Israel, anunciando (diciendo las buenas nuevas, el evangelio de) la paz por medio de Jesucristo.
En este instante, Pedro no pudo evitar la inserción de la expresión "Este es Señor de todos". Después, continuó, recordándoles el mensaje que ellos conocían. "Vosotros sabéis" es enfático en griego en esta situación. Esto quiere decir que ellos conocían los hechos sobre Jesús, incluso la promesa del Espíritu Santo. Quizá hubieran oído predicar a Felipe. De todas maneras, Pedro reconocía que alguien les había dado el mensaje, porque había sido predicado a través de toda la Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que predicó Juan. Nadie que asistiera a las sinagogas podía haber escapado de oírlo.
El mensaje era el mismo Jesús, Jesús de Nazaret, a quien Dios había ungido con el Espíritu Santo y con poder. (Vea Isaías 11:2; 6:1, 2; Lucas 4:18, 19.) Este Jesús anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos (derrotados o tratados duramente) por el diablo ("el calumniador"; el jefe de todos los calumniadores), porque Dios estaba con El.
Entonces Pedro añade: "Y nosotros (los apóstoles, más que los creyentes de Jope) somos testigos de todas las cosas que Jesús hizo en la tierra de Judea y en Jerusalén." Después sigue adelante con el mensaje. A éste que no había hecho más que bien, lo mataron y lo colgaron de un madero (algo hecho de madera, esto es, la cruz). En contraste con lo que los hombres habían hecho con Jesús, Dios lo levantó (resucitó) de entre los muertos al tercer día. (Vea Oseas 6:2; 1 Corintios 15:4, 20, 23.) Entonces, Dios hizo que se manifestase (se hiciese visible), no a todo el pueblo, sino a los testigos escogidos por El de antemano, esto es, a Pedro y a los demás que comieron y bebieron con El después de que resucitara de entre los muertos. Esta era una prueba concreta sobre la realidad del cuerpo resucitado de Cristo. No era un espíritu, ni un producto de su imaginación, sino una persona muy real con la cual tenían intimidad.
Como consecuencia del mandato de Cristo, estos testigos proclamaban estas buenas nuevas ante el pueblo y testificaban solemnemente que Jesús había sido puesto (nombrado) como Juez de vivos y muertos. Con esto, Pedro no estaba hablando de los espiritualmente vivos y los espiritualmente muertos. Más bien decía que Jesús es y será el Juez de todos los que han vivido o vivirán jamás en la tierra. Esto confirma lo que Jesús había dicho en Juan 5:22: "Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo." Por tanto, al igual que Jesús es el Mediador entre Dios y el hombre en la redención, también se hallará en el juicio.
Después, como solía hacer, Pedro presentó el testimonio de los profetas. Ese testimonio da en su totalidad una prueba más de que todo el que crea en El recibirá perdón de los pecados por su nombre: por su autoridad y porque El es quien es (el Salvador crucificado y resucitado).
El derramamiento del Espíritu Santo (10:44-48)
"Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso. Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios. Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días".
Mientras Pedro hablaba aún estas palabras (en griego, rhémata), hubo una interrupción súbita e inesperada procedente del cielo. El Espíritu Santo se derramó sobre todos los que oían la Palabra. Esto dejó totalmente asombrados a los creyentes judíos que habían ido con Pedro. En realidad, los dejó totalmente estupefactos ver que el Espíritu Santo se derramaba sobre los gentiles.
La expresión "derramase" relaciona este suceso con lo que había tenido lugar en el día de Pentecostés (Hechos 2:17, 33). También lo relaciona el que hayan hablado en lenguas (lenguajes) y glorificado a Dios. Esta evidencia convenció por completo a aquellos creyentes judíos. También es una indicación de que la experiencia de Pentecostés se puede repetir.
Pedro reconoció que esto era una nueva confirmación de que no sólo Dios los aceptaba, sino que los hacía parte de la Iglesia. En Pentecostés, el Espíritu Santo se había derramado sobre creyentes que ya habían sido identificados como la Iglesia y como el Templo del Espíritu Santo. Con este tipo de evidencia, ¿quién les podría impedir el bautismo en agua? Su experiencia al recibir al Espíritu era exactamente la misma que la de los creyentes judíos.
Aquí podemos notar que estos gentiles, cuyo corazón estaba preparado gracias al mensaje del ángel, creyeron y fueron salvos mientras Pedro predicaba. Entonces estuvieron listos para el derramamiento del Espíritu Santo. Más adelante, en Hechos 15:8, Pedro diría: "Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo lo mismo que a nosotros." Esto significa con toda seguridad que el bautismo en el Espíritu Santo dio testimonio de la fe que ya tenían antes de ser llenos con el Espíritu.
Por indicación de Pedro, fueron bautizados en el nombre (por la autoridad) del Señor Jesús. Esto fue una declaración pública de su fe, un testimonio de la fe que ya tenían, de la fe que ya había traído la purificación a su corazón (Hechos 15:9).
Entonces, le rogaron a Pedro que se quedara con ellos por algunos (pocos) días. Sin duda, querían más instrucción y anhelaban confraternizar espiritualmente con él.
Hechos 11
11:1 -- Oyeron los apóstoles y los hermanos que estaban en Judea, que también los gentiles habían recibido la palabra de Dios. -- "Las noticias de Cesarea se difundieron como un incendio forestal entre los cristianos judíos. El caso de los samaritanos era diferente, porque eran medio judíos, aunque odiados. Pero aquí se trataba de verdaderos romanos" (ATR). La iglesia de Jerusalén no tuvo nada que ver con la conversión de los primeros gentiles. No envió a Pedro a la casa de Cornelio. Por lo tanto, la noticia de la conversión de los gentiles les inquietaba.
11:2 -- Y cuando Pedro subió a Jerusalén, disputaban con él los que eran de la circuncisión (cristianos judíos), -- De esto vemos lo muy significativo del evento registrado en el capítulo anterior. La conducta de Pedro les extrañaba mucho y disputaban con él. Obviamente estos hermanos no creían que Pedro era el Papa de la iglesia, porque en lugar de someterse a él, demandaban una explicación de lo que había hecho.
11:3 -- diciendo: ¿Por qué has entrado en casa de hombres incircuncisos, y has comido con ellos? -- 10:13, 14. No preguntaron, ¿Por qué has predicado a los gentiles? ni ¿por qué has bautizado a los gentiles? sino ¿por qué has comido con ellos? como si esto hubiera sido el pecado imperdonable. Sin duda disputarían con Pedro acerca de otras cosas, pero lo primero es primero: ¿por qué has comido con ellos?
11:4 -- Entonces comenzó Pedro a contarles por orden lo sucedido, diciendo: -- Obsérvese cómo Pedro explica toda la experiencia como la acción de Dios: vers. 5, 7, 9, 10, 11, 12, 13, 15, 16 y 17 (Ash). ¿Por qué comió con gentiles? ¿pensarían estos hermanos que de repente se le ocurrió a Pedro comer con gentiles? Lo hizo para obedecer un mandamiento explícito de Dios. Hubiera sido muy difícil que los hermanos siguieran disputando con él sobre el asunto, porque obviamente al hacerlo habrían discutido con Dios mismo. La defensa de Pedro era el simple relato, paso por paso, de lo que sucedió, porque estos hechos hablaban por sí solos. A Jesús "le pedían señal del cielo" (Luc. 11:16). Si estos hermanos judíos que disputaban con Pedro querían señal del cielo, es lo que Pedro y sus seis compañeros habían visto en la casa de Cornelio.
11:5-14 -- Estaba yo en la ciudad de Jope orando, y vi en éxtasis una visión; algo semejante a un gran lienzo que descendía, que por las cuatro puntas era bajado del cielo y venía hasta mí. Cuando fijé en él los ojos, consideré y vi cuadrúpedos terrestres, y fieras (este detalle agregado a 10:12), y reptiles, y aves del cielo. Y oí una voz que me decía: Levántate, Pedro, mata y come. Y dije: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda entró jamás en mi boca. Entonces la voz me respondió del cielo por segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común. Y esto se hizo tres veces, y volvió todo a ser llevado arriba al cielo. Y he aquí, luego (en aquel momento, LBLA; (agregado al relato de 10:17) llegaron tres hombres a la casa donde yo estaba, enviados a mí desde Cesarea. Y el Espíritu me dijo que fuese con ellos sin dudar (sin hacer ninguna distinción, LBLA, margen). -- En el ver. 2 Lucas dice que los hermanos judíos disputaban (diekrinonto) con él. Ahora Pedro les explica que el Señor le dijo que fuera con los gentiles sin dudar (sin hacer ninguna distinción, LBLA, margen), diakrinanta, una forma del mismo verbo traducido disputaban. Así pues, Pedro comió con los gentiles sin hacer lo que en ese momento estaban haciendo los hermanos judíos.
-- fueron también conmigo estos seis hermanos, y entramos en casa de un varón, quien nos contó cómo había visto en su casa un ángel, que se puso en pie y le dijo: Envía hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro; él te hablará palabras por las cuales serás salvo tú, y toda tu casa. -- Aquí Pedro agrega "y toda tu casa" (esto no se encuentra en el capítulo anterior, pero Lucas sí dijo que Cornelio "era temeroso de Dios con toda su casa", 10:2). Dice Barnes que "es evidente de 10:48 que la familia también recibió la ordenanza de bautismo, y fue recibida en la iglesia". Siendo presbiteriano Barnes creía en el bautizo infantil y que la palabra "casa" seguramente incluía infantes, pero recuérdese que Hech. 16 habla de conversión del carcelero y su casa: "Le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa", y cuando el carcelero "se bautizó él con todos los suyos", "se regocijó con toda su casa de haber creído a Dios" (16:30-34). Los bautizados habían oído y creído el evangelio. (¿Qué dice Barnes sobre Hech. 16:34? Dice que no sabemos si los de la casa del carcelero creyeron antes o después del bautismo, y que parece que el bautismo fue llevado a cabo debido a la fe de la cabeza de la familia. ¡Le convenía leer los versículos 31-34 otra vez!)
Por eso, Cornelio dijo, "Ahora, pues, todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios, para oir todo lo que Dios te ha mandado" (10:33). Estos dos capítulos hablan de mucha intervención celestial, pero estos textos (10:33; 11:14) revelan claramente la necesidad de oír el evangelio y obedecerlo.
11:15 -- Y cuando comencé a hablar, (otro detalle suplido por Pedro) cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros al principio. -- El "principio" era el día de Pentecostés (2:1-4), el principio de la predicación del evangelio en su plenitud, el principio de la predicación de los apóstoles bajo la gran comisión (Mat. 28:19, 20), el principio de la dispensación cristiana, y el principio de la iglesia. Los apóstoles fueron bautizados con el Espíritu Santo el día de Pentecostés ("al principio"), y ahora, unos ocho o diez años después, Cornelio y su casa son bautizados con el Espíritu Santo. Si otros hubieran sido bautizados con el Espíritu Santo después de Pentecostés, Pedro habría comparado el caso de Cornelio con ellos, pero tuvo que volver a Pentecostés para encontrar un caso semejante. También esto demuestra que el bautismo de Cornelio y su casa con el Espíritu Santo no tuvo el propósito de salvarles, porque de ser así Pedro lo hubiera comparado con otro caso de conversión.
11:16 -- Entonces me acordé de lo dicho por el Señor, cuando dijo: Juan ciertamente bautizó en agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo. -- 1:5, 8; 2:1-4. Estos dos casos del bautismo con el Espíritu Santo son los únicos registrados por Lucas.
11:17 -- Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, -- Indiscutiblemente, pues, la experiencia de Cornelio era igual a la experiencia de los apóstoles el día de Pentecostés, porque Pedro dice que fue "el mismo don". El caso de Cornelio no era como el de los samaritanos cuando llegaron Pedro y Juan para imponer las manos para impartirles el Espíritu Santo, sino que Dios les concedió "el mismo don que a nosotros". Esta es la conclusión ineludible de la serie de cosas dirigidas por Dios.
-- ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios? -- Puesto que Cornelio y su casa fueron bautizados con el Espíritu Santo, ¿cómo podía yo seguir diciendo que ellos eran inmundos? Si Dios los aceptó, entonces yo tuve que aceptarlos. Este relato contestó muy bien la pregunta hecha por los hermanos judíos y no solamente Pedro, sino también los hermanos judíos deberían preguntarse, ¿quiénes somos nosotros para que estorbemos a Dios?
11:18 -- Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios, diciendo: ¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida! -- ¡Qué maravillosa revelación para estos hermanos judíos! A partir de este momento iban a reconocer que el evangelio es para todos, que los hombres de todas las naciones pueden ser hermanos, miembros del mismo cuerpo, y que verdaderamente la iglesia de Cristo es el reino universal del Mesías.
Pero lamentablemente el problema todavía no se había resuelto, porque veremos en el cap. 15:1, 5, que algunos afirmaban que los hermanos gentiles no solamente deberían obedecer al evangelio de Cristo, sino también deberían ser circuncidados y guardar la ley de Moisés.
-- ha dado Dios arrepentimiento para vida! -- Desde luego, Dios no da el arrepentimiento aparte de la voluntad humana, pero El ha hecho posible la salvación por medio de Cristo y esto, en turno, da al hombre la oportunidad de arrepentirse para recibir el perdón de pecados. El hombre merece el castigo por causa de sus pecados, pero Dios nos "ha dado arrepentimiento para vida".
"En esta sección de la historia tenemos un ejemplo notable de una de las maneras en que los apóstoles fueron guiados a toda verdad, según la promesa del Señor en Juan 16:13. Por virtud de su inspiración, no sabía Pedro que los incircuncisos serían admitidos al bautismo; tampoco los otros apóstoles, después que Pedro hubo bautizado a algunos incircuncisos, sabían por virtud de su inspiración que él había hecho bien. Hubiera sido natural que el Espíritu Santo hubiese iluminado internamente su comprensión en este tópico lo mismo que en otros, pero El escogió un método diferente en vez de ese. Por visiones dirigidas al sentido de la vista, por una voz dirigida a su oído, por recados que se le enviaron por mandato de un ángel, cosas todas reforzadas por sólo una orden del Espíritu Santo, Pedro fue guiado a esta verdad nueva; y por el relato oral que él mismo dio a sus hermanos, éstos fueron llevados a la misma luz. Se convencieron, cierto, por los mismos hechos que Pedro, con la única diferencia de que a éste le llegaron por la observación directa, y a los otros por las palabras de Pedro que se lo contó. Precisamente por este medio llega el poder de todos los hechos de la Escritura a la mente y corazón de las gentes de hoy día, y así obra el Espíritu Santo en nosotros mediante la Palabra". (McGarvey).
11:19 -- Ahora bien, los que habían sido esparcidos a causa de la persecución que hubo con motivo de Esteban (8:1-3), pasaron hasta Fenicia (15:3; 21:7; 27:3), Chipre (13:4-12) y Antioquía (11:19-30; 13:1-14:28), no hablando a nadie la palabra, sino sólo a los judíos. -- La persecución contra la iglesia no destruyó la obra de Cristo, sino que la promovía. Fil. 1:12-14; 4:22.
11:20 -- Pero había entre ellos unos varones de Chipre y de Cirene (2:10; 6:9; 13:1), los cuales, cuando entraron en Antioquía (de Siria), hablaron también a los griegos, anunciando el evangelio del Señor Jesús. -- Sin duda la noticia de la conversión de Cornelio les animó a predicar a los griegos de Antioquía.
11:21 -- Y la mano del Señor (Ex. 9:3; Isa. 59:1; Luc. 1:66; Hech. 4:28, 30; 13:11) estaba con ellos, -- "La mano del Señor" bendice y también castiga: Cuando esta expresión es seguida de la preposición meta (como en este texto), indica bendición; si es seguida de epi (como en 13:11), indica castigo. En este caso "la mano del Señor" bendecía los esfuerzos de los hermanos de Chipre y de Cirene que abrían campo entre los griegos.
-- y gran número creyó y se convirtió al Señor. -- 14:15; 15:3, 19; 26:18, 20; 1 Tes. 1:9). Lucas no dice que gran número fueron salvos por creer solamente, sino que gran número creyó y se convirtió al Señor. Pedro había dicho (3:19), "Arrepentíos y convertíos". En estos textos se puede observar que hay algo que hacer después de creer y aun después de arrepentirse. Estos textos corresponden a Hechos 2:38, "Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados".
11:22 -- Llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén; y enviaron a Bernabé (4:36, 37; 9:27) que fuese hasta Antioquía. -- (compárese 8:14, "Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan"). Bernabé era natural de Chipre (que estaba cerca de Antioquía) y tenía talento para exhortar; por eso, los hermanos de Jerusalén creían que él era el más indicado para confirmar a los hermanos nuevos de Antioquía.
11:23 -- Este, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor. -- Al ver la gracia, ¿qué vio? Vio una iglesia de Cristo ya establecida en Antioquía. La gracia de Dios salva a la gente por medio de la predicación del evangelio y establece iglesias de Cristo (Rom. 16:16).
11:24 -- Porque era varón bueno (muchos de los que predican no son buenos, sino carnales), y lleno del Espíritu Santo (Rom. 8:14; Gál. 5:22, 23; Efes. 5:18) y de fe (no dependía de su propia fuerza, sino que tenía plena confianza en Dios, en Cristo, y en el evangelio).
-- Y una gran multitud fue agregada al Señor. -- El fruto normal de ese clase de vida. ¿Hasta cuándo aprenderá la iglesia que el crecimiento no depende tanto de la llamada "obra personal", ni de campañas, ni de la repartición de literatura, sino primero y sobre todo de la vida buena y consagrada de los miembros, comenzando con el predicador. Lucas no dice que Bernabé era "varón elocuente, poderoso en las Escrituras" como Apolos (18:24), sino que "era varón bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe". Esto no quiere decir que Bernabé no era elocuente, ni tampoco que Apolos no era varón bueno, pero Lucas enfatiza las cualidades sobresalientes de estos obreros de Cristo.
Sin duda Pablo y Pedro tenían talentos que Bernabé no poseía, pero éste hermano hacía grandes cosas por el Señor al utilizar su talento para exhortar y consolar, y este trabajo siempre ha sido y siempre será de suma importancia. ¿Por qué convertir a la gente y dejar que mueran? La palabra confirmar es mencionada en los siguientes textos: 14:22; 15:32, 41; 16:5; 18:23; Rom. 16:25; 1 Cor. 1:8; 2 Cor. 1:21; Col. 2:7; 1 Tes. 3:2; 2 Ped. 1:12.
El hermano Boles comenta que debe observarse la prominencia dada al Señor en estos versículos: en el ver. 20, Cristo se llama el "Señor Jesús"; el ver. 21 habla de "la mano del Señor" y que los creyentes se convirtieron al Señor; Bernabé exhortó a todos a que permaneciesen fieles al Señor, y que "una gran multitud fue agregada al Señor".
11:25 -- Después fue Bernabé a Tarso para buscar a Saulo; y hallándole, le trajo a Antioquía. -- Bernabé necesita ayuda porque la obra era mucha, y no solamente conocía a Pablo (9:27), sino que, sin duda, sabía que el Señor le había dicho (9:15, 16) que iba a llevar su nombre en presencia de los gentiles. Entonces, ¿quién mejor que Pablo podría ayudarle con los gentiles de Antioquía?
11:26 -- Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, -- Pablo "se detuvo allí (en Corinto) un año y seis meses" (18:11) y estuvo tres años con los efesios (20:31), pero aquí Lucas dice "todo un año" porque Pablo, Bernabé y sus compañeros trabajaron muy poco tiempo en algunas ciudades.
-- y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía. -- ¿Les dieron este nombre sus enemigos? Algunos creen que sí, pero aunque se usaban los términos galileos (2:7) y nazarenos (24:5) con desprecio, el nombre cristiano no es nombre de reproche, sino de honor (26:28; 1 Ped. 4:16).
11:27 -- En aquellos días unos profetas descendieron de Jerusalén a Antioquía. -- Profetas eran hombres inspirados. En este texto el profeta Agabo predice el futuro, pero algunos textos indican que la obra del profeta era revelar la voluntad de Dios para edificar a la iglesia (Rom. 12:6; 1 Cor. 11:4, 5; 12:10, 28; 13:2, 8; 14:3, 5, 24).
11:28 -- Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu, que vendría una gran hambre en toda la tierra habitada; la cual sucedió en tiempo de Claudio. -- Lucas escribe después del evento y de esta manera podía decir que la profecía se cumplió.
11:29 -- Entonces los discípulos, cada uno conforme a lo que tenía, -- "Según haya prosperado" (1 Cor. 16:2); "Porque si primero hay la voluntad dispuesta, será acepta según lo que uno tiene, no según lo que no tiene" (2 Cor. 8:12).
-- determinaron enviar socorro a los hermanos que habitaban en Judea; -- Los hermanos de Antioquía eran hermanos gentiles que habían recibido una bendición espiritual de sus hermanos judíos, pues estos les habían enseñado el evangelio. Después, Pablo dijo acerca de otra ofrenda, "Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una ofrenda para los pobres que hay entre los santos que están en Jerusalén. Pues les pareció bueno, y son deudores a ellos; porque si los gentiles han sido hechos participantes de sus bienes espirituales, deben también ellos ministrarles de los materiales" (Rom. 15:25-27). Probablemente los hermanos de Antioquía tuvieron esta actitud para con los hermanos necesitados de Judea.
11:30 -- lo cual en efecto hicieron, enviándolo a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo. -- Esta ayuda fue dada para los hermanos que habitaban en Judea y fue enviada a los ancianos. Se escogían ancianos en cada iglesia (14:23); por eso, "los ancianos" mencionados aquí por Lucas eran los ancianos de las iglesias de Judea (1 Tes. 2:14). "Lo cual en efecto hicieron" enfatiza que esto es precisamente lo que hicieron.
A mediados del siglo presente algunas iglesias de Cristo optaron por convertirse en "iglesias patrocinadoras" y centralizaron los fondos de muchas iglesias para hacer obra evangelística y benévola. Cuando comenzaron esta práctica no consideraron la necesidad de seguir el patrón bíblico, pero cuando otros hermanos insistían en que la "iglesia patrocinadora" no es bíblica, entonces los inventores de este plan comenzaron a buscar textos que tal vez los apoyaran.
Hech. 11:27-30 fue uno de esos textos y su argumento fue que el dinero enviado por Antioquía fue dejado en manos de los ancianos de Jerusalén los cuales se encargaron de repartirlo entre las iglesias de Judea. Argumentan así basándose en 12:25, "Y Bernabé y Saulo, cumplido su servicio, volvieron de Jerusalén". Nos dicen que el hecho de que volvieron de Jerusalén prueba que el dinero fue entregado a los ancianos de la iglesia de Jerusalén, pero ¿dice Hechos 12:25 que Pablo y Bernabé fueron solamente a Jerusalén? No lo dice y no lo implica. Hermanos de Estados Unidos que predican en América Latina frecuentemente regresan desde la capital de esos países, habiendo predicado en varias ciudades del país.
Otro argumento usado para defender la iglesia patrocinadora es Gál. 1:22, Pablo dice, "no era conocido de vista a las iglesias de Judea". Se dice que esto prueba que Pablo y Bernabé no visitaron las iglesias de Judea cuando entregaron el dinero de Antioquía, porque no era conocido de vista a los hermanos de Judea. Es muy fácil trazar la cronología de Gál. 1, como también las visitas de Pablo a Jerusalén. Una lectura superficial de estos textos nos hace ver que Gál. 1:22 no corresponde a Hechos 11:27-30 sino a Hech. 9:26-28 (su primera visita a Jerusalén después de su conversión).
En Hech. 26:20 Pablo dice que él había anunciado el evangelio "por toda la tierra de Judea". ¿Cuándo? Cuando él y Bernabé llevaron el dinero a los hermanos de Judea, entregándolo en manos de los ancianos de esas iglesias. En las otras visitas de Pablo a Jerusalén (9:26; 15:2; 21:17) no había tiempo ni oportunidad para predicar en toda Judea, pero en la visita de 11:27-30 había tiempo y oportunidad para hacerlo.
Es interesante leer lo que dice J. W. McGarvey sobre este texto. Aunque él promovió la sociedad misionera que dividió la iglesia a fines del siglo pasado, acerca de este viaje él dice, "Parece que Pablo y Bernabé no entraron en la ciudad (de Jerusalén) sino hasta que su misión entre las iglesias de Judea se hubiera llevado a cabo, y entonces su estancia debiera de haber sido muy breve, por causa del peligro inminente" (comentario sobre 15:4). De esta manera vemos que uno de los campeones de la sociedad misionera (que es la madre de la iglesia patrocinadora) destruye uno de los argumentos favoritos de nuestros hermanos innovadores.
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